Marianne tenía diecinueve años cuando debutó como "diseuse" en Berlín. Llegó a París en los años 30, donde impuso las canciones de Bertolt Brecht y Kurt Weill. Trágica a más no poder, pero a la manera alemana (el famoso "expresionismo"), en la tradición de las "diseuses", se dedicó a la canción hablada (el Sprechgesang del cabaret berlinés). En el Boeuf sur le toit, el lugar donde había que ver a la Tout-Paris de la época, tras haber cautivado a Darius Milhaud, Paul Fort, Arthur Honegger, Aragon, Gide y Max Jacob, dejó atónito a Jean Cocteau, que escribió para ella "La Dame de Monte-Carlo" y "Anna la bonne", inspirada, como Les Bonnes de Jean Genet, en el asesinato perpetrado por las hermanas Papin contra su amante. Cantó "Embrasse-moi" (canción que Piaf le tomó prestada) de Prévert y Kosma, de quien ofrecería más tarde una versión más vanguardista de "Feuilles mortes", así como "La Chasse à l'enfant" (evocación de la colonia penal de Belle-Île-en-Mer). Jeu de massacre, dirigida por Henri-Georges Clouzot y Maurice Yvain, alcanzó nuevas cotas de crueldad y audacia, mientras que Les Soutiers, de Gaston Bonheur, le introdujo en el movimiento realista.
Tras pasar la guerra en Estados Unidos, regresó a Francia e interpretó papeles protagonistas en Les Amants de Vérone y Notre-Dame de Paris, antes de dedicarse a la producción televisiva. Sigue siendo una de las precursoras del estilo "rive gauche", al igual que artistas como Barbara y Jean Guidoni. En los años 90, grupos jóvenes como Casse Pipe y Les Têtes raides ("Mes sœurs n'aimaient pas les marins") versionaron su repertorio.
S. H.