Nicolai Gedda, nacido en Estocolmo y omnipresente en los discos desde la década de 1950 hasta el siglo XXI, fue elogiado por la elocuencia y pureza de su voz belcantista en una carrera que se prolongó hasta bien entrados los setenta. Conocido por su dominio técnico y su fluida ligereza, actuó 367 veces en la Metropolitan Opera de Nueva York y cantó en algunos de los grandes teatros de ópera del mundo, como la Royal Opera House de Londres, el Covent Garden y La Scala de Milán.
Criado en Alemania después de que su madre soltera, Clary, se casara con el cantante de origen ruso Michail Ustinoff, que se convirtió en director del coro de una iglesia de Leipzig, Gedda tomó clases de canto a una edad muy temprana. Cuando la familia regresó a Suecia a mediados de la década de 1930, tras el ascenso de Hitler, conoció al tenor Carl Martin Ohman y estudió con él. Tras seguir estudiando en la Escuela Real de Música de Estocolmo, debutó en la Ópera Real de Suecia como cochero en "Le Pistillon de Lonjumeau", de Adolphe Adam.
En 1953 debutó en La Scala como Don Ottavio en "Don Giovanni", de Mozart, y tras actuar en la Ópera de París y en el Covent Garden, debutó en el Met de Nueva York en "Fausto" en 1957. Su repertorio incluyó "Alceste" de Gluck, "La flauta mágica" de Mozart, "Boris Godunov" de Mussorgsky y "Madama Butterfly" de Puccini, y la lista de sus grabaciones abarca éstas y muchas más. A lo largo de su carrera, Gedda fue alabado por la belleza de su voz. Falleció en Tolochenaz (Suiza) a los 91 años de edad tras sufrir un infarto.