Descubierto por casualidad en una remota granja de Texas en 1960, este sencillo aparcero llegó a consagrarse como uno de los mejores compositores negros, interpretando canciones folk, blues, ragtimes y baladas con la misma alegría y convicción. Su voz suave, su impecable interpretación de la guitarra y el finger picking (cuerdas tocadas con varios dedos de la mano derecha), combinados con su cálida personalidad, hicieron a Mance Lipscomb muy popular entre el público blanco de los campus universitarios y los festivales folk. Ha grabado varios álbumes de gran calidad.