A los 21 años, tras aprender a tocar el piano, Tadd Dameron comenzó su carrera como músico profesional en las orquestas de Freddie Webster y Blanche Calloway. De Cleveland se trasladó a Chicago, donde escribió sus primeros arreglos, antes de trasladarse a Nueva York y luego, a principios de los años 40, a otra gran ciudad del jazz, Kansas City. Compositor y arreglista de renombre, escribió un gran número de temas que sirvieron de referencia a la joven generación de boppers, de la que él era uno de los líderes, ya fuera interpretándolos en pequeños grupos o en grandes orquestas modernas. Sus composiciones se tocaron a lo largo de los años 40, 50 y 60, antes de entrar en la lista privilegiada de los estándares esenciales de la cultura del jazz. Después de haber dirigido él mismo una big band, Tadd Dameron volvió a hacerse un nombre al frente de pequeños grupos a finales de los años 40. En aquella época, mantenía relaciones musicales muy estrechas -incluso amistosas- con Phyllie Joe Jones, Dexter Gordon, Charlie Parker, Benny Golson, Miles Davis, Fats Navarro, Dizzy Gillespie, Clifford Brown, Sarah Vaughan, Kenny Clarke, Milt Jackson y muchos otros artistas de aquella generación. Tras pasar varios meses en Europa, Tadd Dameron regresó a los Estados Unidos a principios de los años 50, pasando un año con una banda de rhythm'n'blues, para luego retomar su posición de líder llamando a algunos de los músicos más ilustres representantes de los estilos bebop y hard bop. A principios de los años 60, tras algunos roces con la ley que le obligaron a alejarse de los escenarios durante un tiempo, resurgió principalmente en el papel de arreglista para notables solistas como Sonny Stitt y Milt Jackson. Pero la enfermedad le obligó a retirarse definitivamente de los escenarios en 1964, un año antes de morir tras participar en un último concierto organizado en un club en su honor.