Hijo de un predicador, Josh White, de niño, sigue los pasos del guitarrista-evangelista ciego Blind Joe Taggart en las Carolinas. Allí descubre la humillación y la violencia que sufren los negros. Josh decide abandonar el Sur para ir a Nueva York, donde emprende una carrera como músico y libra una batalla política radical que le trae muchos problemas durante el macartismo. A partir de 1930, grabó piezas religiosas, baladas y blues.
Su forma de tocar la guitarra, que mezclaba felizmente la de Lonnie Johnson y el fingerpicking (cuerdas tocadas con los cinco dedos) de las Carolinas, era bastante notable en la época: sonido cristalino y uso intensivo de notas azules. Algunas de sus canciones del momento (Jesus Gonna Make Up My Dying Bed) figuran entre las obras maestras de la música popular estadounidense. Su voz urbana podía parecer afectada, pero le granjeó la estima de sus compatriotas de color, a los que dio la rara imagen de un bluesman educado y con un alto grado de conciencia social. Tras un grave accidente, perdió parte de su habilidad con la guitarra. Hizo amigos en los círculos folk neoyorquinos, en particular Pete Seeger y Woody Guthrie, y grabó cada vez más piezas folk hasta su muerte, así como algunos magníficos álbumes de blues, como en 1963 con Sonny Boy Williamson (Rice Miller).
Ejerció una gran influencia tanto en los bluesmen de las Carolinas (Blind Boy Fuller, Brownie McGhee) como en los cantantes de folk.
G.H.