Norman Granz empezó a interesarse por el jazz a los 19 años. En 1942, organizó conciertos en el club Trouville de Los Ángeles, donde conoció a Billie Holiday. Tras supervisar la película "Jammin' The Blues" (1944) con Lester Young, Norman Granz organizó los primeros conciertos Jazz At The Philharmonic (JATP) en el auditorio de Los Ángeles. Estos conciertos fueron una oportunidad para que músicos de todas las tendencias se conocieran y celebraran largas jam sessions. Granz tendió un puente sobre la brecha que tendía a ensancharse entre las generaciones clásica y moderna, y estuvo al margen de la crítica periodística que a menudo agudizaba esta enemistad. Las giras de la JATP se realizaron por todo el mundo, garantizando que muchos músicos que sufrían las secuelas de los años de posguerra pudieran tocar en buenas condiciones. Coleman Hawkins se unió en 1946 a Roy Eldridge, y en 1948 Ella Fitzgerald se convirtió en uno de los pilares de la JATP, junto con Charlie Parker y Lester Young. En 1949, Fats Navarro y Oscar Peterson acompañaron a Ella Fitzgerald con su trío. Todos los géneros se dieron cita: Thelonious Monk, Nat King Cole, Meade Lux Lewis, Duke Ellington, Bud Powell, Cannonball Adderley, Stan Getz, Ben Webster, Don Byas, Gerry Mulligan, Coltrane, Howard Mc Ghee, Dizzy Gillespie y otros. Norman Granz aprovechó los conciertos que organizaba para crear sus propios sellos (Clef, Verve), con el fin de grabar a sus músicos, sobre todo durante las giras europeas. Le gustaba promover el repertorio de los grandes compositores clásicos: George Gerswhin, Cole Porter, Jerome Kern. En 1960 se trasladó a Suiza, desde donde dirigió las operaciones. No fue hasta su traslado a Los Ángeles, en 1973, cuando fundó el sello Pablo, que grabó la mayoría de los conciertos que organizaba.