Su música folk, muy eléctrica, tenía una agradable resonancia rock. Entre Philips y Motors, el sello de Francis Dreyfus, Ferré Grignard construyó una carrera, marginal por convicción, entre los países del Benelux, Alemania y Francia, donde siempre sería conocido únicamente por un círculo de iniciados. Sus letras, que interpreta en inglés, cultivan el pacifismo y la rebeldía de la generación beat, de la que es un auténtico hijo, hasta en su aspecto. Varias de sus composiciones, como "Don't Cry My Baby" y "Railroad Bill", habrían merecido otro público. Ferré Grignard murió de cáncer de hígado en septiembre de 1982, casi ante la indiferencia general. Cabe señalar que su repertorio fue especialmente saqueado por cantantes famosos.