Waldo de los Ríos -nacido Osvaldo Nicolás Ferraro Gutiérrez en Buenos Aires, Argentina, el 7 de septiembre de 1934- fue un compositor, arreglador y director de orquesta cuya obra tendió puentes entre la tradición clásica y la música popular con una elegancia e imaginación poco comunes. Formado en composición clásica desde una edad temprana, desarrolló un profundo dominio del lenguaje orquestal al tiempo que mantenía un instintivo sentido de la melodía y la accesibilidad emocional. Se dio a conocer en su país a través de partituras cinematográficas, obras de cámara y colaboraciones con conjuntos vocales. Se trasladó a Estados Unidos en 1958 antes de establecerse en España en 1962, lo que marcó un punto de inflexión en su carrera. Allí, Walter de los Ríos se convirtió en una figura central de un movimiento creciente para reintroducir la música clásica en el público masivo, no simplificándola, sino recontextualizándola en mundos sonoros contemporáneos. Antes de su popularidad en solitario, formó parte del grupo folk Los Waldos a mediados y finales de la década de 1960. Como solista, fue más conocido por sus audaces reinterpretaciones orquestales de compositores clásicos como Mozart, Beethoven y Vivaldi, transformando temas conocidos en composiciones exuberantes y modernas que incorporaban ritmos pop, técnicas de producción de estudio y barrido cinematográfico. La grabación más popular de Waldo de los Ríos fue su interpretación en 1971 de la Sinfonía nº 40 en sol menor, K. 550, de Mozart, que apareció en el álbum Clásicos para los setenta (1971). Waldo de los Ríos fue también un prolífico compositor de obras originales para cine, televisión y conciertos. Sus obras originales compartían las mismas características que sus adaptaciones: orquestación dramática, fuerte identidad melódica y un refinado sentido del ritmo narrativo. Siguió siendo un artista extremadamente popular y continuó profundamente arraigado en la disciplina clásica, considerando la accesibilidad no como un compromiso, sino como una conexión. Su carrera es un ejemplo temprano e influyente de fluidez de géneros, que anticipa los movimientos posteriores que mezclarían la música orquestal con el pop, la electrónica y el cine. Waldo de los Ríos, que sufría una depresión aguda, se quitó la vida el 28 de marzo de 1977, a los 42 años.