Cada encuentro con La Bomba es irrepetible: el director guía a los músicos a través de un sistema de señas y la
música se va componiendo en el momento, en tiempo real. La magia está en que el público también forma parte de
esa partitura invisible: su energía, sus palmas, sus bailes y su entrega se suman a la obra y definen el rumbo de cada
presentación. Así, cada lunes es distinto, especial e imposible de repetir.
Además, se suma siempre un artista que trae su arte para compartirlo con el grupo; han pasado desde Mex
Urtizberea hasta Claudia Puyó, pasando por Militantes del Clímax y Benito Cerati, por citar algunas figuras.
Con más de seis millones de espectadores a lo largo de 19 años de vida, La Bomba de Tiempo ya es un fenómeno
cultural que trasciende fronteras. Su potencia y frescura los llevaron a compartir escenario con artistas de la talla de
Coldplay, Calle 13, Jorge Drexler, Julieta Venegas, Los Fabulosos Cadillacs, Natalia Lafourcade, Emir Kusturica, Duki
y WOS, entre muchos otros.
En octubre de 2025 la banda realizó el “Ritual Tour”, su quinta gira por Europa con paradas en Ámsterdam, Berlín,
París, Londres, Bruselas, Madrid, Barcelona y Valencia, reafirmando su lugar como embajadores de la música
argentina en el mundo.
La Bomba de Tiempo está integrada por María Bergamaschi (tumbadora y chekeré), Nacho Alvarez (tambor repique
y tumbadora), Mariano Tiki Cantero (tambor chico), Lucas Helguero (quinto, accesorios y dirección), Juampi
Francisconi (tambor piano, chekeré, dum dum y dirección), Mario Gusso (conga y campana), Andy Inchausti (surdo,
djembé y dirección), Alejandro Oliva (surdo, conga y dirección), Richard Nant (surdo, trompeta y dirección), Gabriel
Spiller (campanas, tronco y dirección), Pablo Palleiro (tumbadora y tambor repique), Luciano Larocca (guira y
djembé), Diego Sánchez (djembé, quinto y dirección) y Carto Brandán (semillas y surdo).
Fue creada en 2006 por Santiago Vazquez, con la idea de poner en práctica por primera vez su lenguaje de dirección
de Ritmo con Señas. Desde entonces, el grupo se transformó en una referencia única en el mundo, explotando las
posibilidades del ritmo para crear música bailable, intensa y siempre sorprendente.