Pianista de otro siglo, Alfred Cortot fue uno de los más grandes virtuosos e intérpretes del repertorio clásico, si no el más grande de su época. Nacido en 1877, ingresó en el Conservatorio de París tras una infancia pasada en Suiza, donde se codeó con los alumnos de Frédéric Chopin, del que se convirtió en un eminente intérprete. Animado por Arthur Rubinstein, Alfred Cortot ganó el primer premio del Conservatorio y tocó en los salones de París. Como director de orquesta, dirigió estrenos de Wagner, Brahms y Beethoven, y en 1905 formó uno de los tríos más importantes del siglo XX con Jacques Thibaut y Pablo Casals. Cofundador de la École normale de musique de París en 1919, Cortot se consagró no sólo como un pianista inigualable, sino también como un profesor de primer orden admirado por sus colegas. El artista, en la picota por su falta de postura durante la Segunda Guerra Mundial y sus conciertos en Alemania, fue rehabilitado tras la Liberación por su activismo musical. Retirado a su Francia natal, Alfred Cortot murió en 1962, dejando un legado de incomparables grabaciones de Chopin, Liszt, Schumann y Debussy que aún hoy son admiradas por los melómanos. Cincuenta años después de su muerte, esta caja de 40 CD ilustra de maravilla la maestría de este poeta del piano.