Fritz Wunderlich dejó una huella imborrable en el mundo de la música clásica alemana que desmiente el hecho de que muriera cuando sólo tenía 35 años, posiblemente antes de la cima de su talento. De joven, a Wunderlich se le oía cantar mientras trabajaba en la panadería de su padre, y los melómanos locales le animaron a perseguir su talento. Obtuvo una beca en la Academia de Música Frieburg de Breisgau, donde entrenó su voz y estudió trompa clásica, una habilidad a la que se atribuye el extraordinario control de la respiración de Wunderlich. Su primer compromiso profesional fue con la Ópera Estatal de Stuttgart y, a lo largo de su relativamente breve carrera, cantó también en las Óperas Estatales de Baviera y Viena.
Aunque Wunderlich es más conocido por sus interpretaciones de obras de Mozart, también interpretó obras de Strauss, Lehár, Kálmán y Fall. La prematura muerte de Wunderlich ha sido objeto de muchas especulaciones -falleció tras caerse por unas escaleras de piedra mientras estaba de vacaciones en el castillo de un amigo-, pero persisten los rumores de que pudo haber sido empujado. Sean cuales sean las circunstancias, el accidente truncó la carrera de uno de los tenores más prometedores surgidos en Alemania.