A medida que Rusia se abría gradualmente al mundo en la década de 1980, el enigmático pianista Alexei Lubimov se situó a la vanguardia en la defensa de obras de compositores contemporáneos radicales y de piezas de la época barroca hasta entonces olvidadas, contribuyendo a ampliar y cuestionar el panorama de la música clásica en su país.
Nacido en Moscú en 1944, fue uno de los últimos alumnos del gran Heinrich Neuhaus en el Conservatorio de Moscú en la década de 1960 y se sintió enormemente inspirado por el espíritu inconformista de Maria Yudina, de quien también recibió clases; esto le llevó a rebelarse contra los deseos del gobierno soviético estrenando obras de artistas occidentales como John Cage y Terry Riley. En los años 70 formó su propio cuarteto barroco y trabajó con nuevos compositores como Arvo Pärt, Valentin Silvestrov y Vladimir Martynov.
Actuó por todo el mundo con la Orquesta del Siglo de las Luces, Jukka-Pekka Saraste y la Sinfónica de la Radio Finlandesa y la Orquesta Filarmónica de Londres, y en 1988 puso en marcha el Festival Alternativo de Moscú, que presentaba a músicos de vanguardia. Debutó en Nueva York en 1991 con Andrew Parrott, y tanto si incursiona en los sonidos de Asia Oriental como si aborda a Brahms y Mozart o toca el clavicémbalo con la Orquesta de Cámara de Moscú, sigue siendo considerado uno de los maestros del piano más vanguardistas de su país.