Victoria comenzó su carrera como cantante y bailarina profesional muy joven, participando en numerosas compañías itinerantes e incluso apareciendo en la película Hallelujah, de King Vidor. Mucho más cantante de variedades que de blues, Victoria fue sin embargo imperiosa en sus composiciones "Black Snake Blues" y "T.B. Blues", que se han convertido en clásicos. Creó su propio sello, Spivey, en 1962 y grabó a todos los jóvenes talentos neoyorquinos, incluido Bob Dylan, que debutó allí. Su obra, rica y colorista, merece sin duda ser revalorizada.