El músico, productor y compositor japonés Susumu Yokota dejó una profunda huella en la escena de la música electrónica desde la década de 1990 hasta su muerte en 2015. Nacido en Toyama, en la prefectura del mismo nombre, el 22 de abril de 1960, comenzó su carrera como DJ de house a principios de la década de 1980, tras estudiar economía y diseño en la universidad. Paralelamente a su trabajo como diseñador gráfico en Tokio, colaboró en los proyectos Ebi y Ringo, al tiempo que firmaba otras producciones bajo los alias 246, Stevia, Prism, Yin & Yang y Anima Mundi. Tras un primer opus techno bajo su propio nombre, The Frankfurt-Tokyo Connection (1993), publicado en el sello alemán Harthouse, Yokota destacó por las influencias de la música tradicional japonesa que impregnaron los álbumes Mt. Fuji (1994) y Cat, Mouse & Me (1996), grabados para Sublime Records. Cuando fichó por el sello británico Leaf Records en 2000, adoptó un estilo ambient con toques de downtempo, trip-hop, breakbeat, house y acid jazz, en álbumes como Zero (2000), Sakura (2000), Will (2001), Sound of Sky (2002) y Baroque (2004), sólo algunos ejemplos de una prolífica discografía de unos treinta títulos. Durante la década de 2000, su producción experimentó nuevas metamorfosis hacia la IDM y el techno minimalista, como demuestran Triple Time Dance (2006), Love or Die (2007) y Psychic Dance (2009), antes de volver a una forma de ambient experimental con Kaleidoscope (2010) y Dreamer (2012), sus últimas grabaciones. Artista discreto pero no por ello menos influyente e inspirador, mezclador de géneros y difuminador de pistas, Susumu Yokota luchó después contra la enfermedad hasta su muerte, el 27 de marzo de 2015, a los 54 años.