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Cuando We Are Wolves llegó a la floreciente escena musical de Montreal de principios de los años 2000, su producto era una especie de magique del caos. Los amigos de la escuela de arte Alexander Ortiz y Vincent Levesque formaban un dúo travieso y opositor, el tipo de magos que arrancan el mantel de una mesa perfectamente puesta solo para hacer pedazos los platos contra el piso.
We Are Wolves se formó en el año 2000, al comienzo del “renacimiento del rock’n’roll”, pero se apartó de esa tendencia. En lugar de lucir cinturones blancos y hacer gemir las guitarras, desempolvaron antiguos sintetizadores analógicos y cajas de ritmos, y conjuraron sonidos primitivos y muy rítmicos superpuestos con sintetizadores chirriantes y voces primarias de terapia de gritos. Tras firmar con Fat Possum Records para su primer álbum Non-Stop Je Te Plie En Deux en 2005, se convirtieron en una voz única en la explosión global del dance/art/punk, liderada por contemporáneos como LCD Soundsystem, Liars, Bloc Party y DFA1979. La banda lanzó cinco álbumes más en las dos décadas siguientes, incluido el aclamado Total Magique en 2007 y el destacado de su carrera, Wrong, con Simone Records en 2016. La banda realizó numerosas giras y actuó en algunos de los mayores festivales del mundo: SXSW (Austin), CMJ (Nueva York), The Great Escape (Reino Unido), Osheaga (Montreal), FIMPRO (México), Les Eurockéennes (Francia), Reeperbahn Festival (Alemania), donde fue telonera de grupos como And You Will Know Us By The Trail of Dead, The (International) Noise Conspiracy, The Gossip, Gorillaz, Muse, Indochine y Bloc Party.
Ahora, cinco años luego del lanzamiento del EP La Main de Dieu, el dúo formado por Alexander Ortiz y Vincent Levesque lanza un hechizo para un sexto y último álbum. Tras muchos años de trabajo, este álbum definitivo se enfrenta a una época de agitación social, sobrecarga de información, cataclismo medioambiental y malestar en tiempos de guerra. ¿Qué truco de magia utilizan esta vez? De algún modo, recompusieron los platos, los colocaron de forma impecable sobre la mesa y volvieron a poner el mantel debajo —obtuvieron orden a partir del caos— al crear algunas de las canciones más nítidas y concisas de su catálogo, que contrarrestan con sus temas más ruidosos y extravagantes. Con aportes de guitarra de Oliver Ackermann, de A Place To Bury Strangers, y Joseph Yarmush, de SUUNS, We Are Wolves aprovecha los sonidos del rock electrónico, el rock de garaje, la cold wave, el pospunk, la cumbia, el tropical psych y el rock alternativo de los 90, logrando una mixtape que atraviesa décadas y continentes, donde los temas líricos sobre confusión y alienación se atenúan con la claridad de una artesanía pop magistral.
Este nuevo álbum, presentado por el que ha sido el sello de la banda por mucho tiempo, Simone Records, fue producido por la propia banda y grabado en varios lugares: en Death By Audio NYC con el maestro del ruido Oliver Ackermann de A Place To Bury Strangers, con el estimado productor Odin Parada mientras estaba exiliado en México y por Vincent y Alex en su estudio. Fue mezclado en Montreal por el ingeniero Adrian Popovich (SUUNS, DFA1979, Duchess Says).