Andrei Korobeinikov, pianista con un estilo único que combina fuerza y arte, ha actuado en muchos de los escenarios más importantes del mundo. Criado en la ciudad rusa de Dolgoprudny, empezó a tocar el piano a los cinco años y dio su primer recital profesional tres años más tarde en la Gran Sala de la Academia Estatal de Música de Bakú (Azerbaiyán). Por esa misma época siguió los pasos de su héroe Sergei Rachmaninov al ganar el Concurso Internacional de Piano Chaikovski para Jóvenes Músicos, y cuando cumplió 20 años ya había ganado otros muchos premios en distintas partes del mundo.
En 2001 ingresó en la clase de Andrei Diev en el Conservatorio de Moscú y se graduó con una distinción especial al Mejor Músico de la Década; sólo un año después fue admitido en el Royal College of Music de Londres. Sin embargo, era tan polifacético en diferentes campos que aún no estaba claro que se dirigiera hacia una brillante carrera musical. Estudió Derecho en la Universidad de Moscú, publicó libros, compuso poesía y música y hablaba diferentes idiomas, pero, continuamente solicitado para hacer apariciones, la música se impuso.
Establecido como solista, Korobeinikov también se ha sumergido profundamente en la música de cámara y entre las orquestas con las que ha trabajado figuran la Filarmónica de Londres, la Sinfónica de la NHK, la Orquesta Nacional de Francia, la Orquesta del Festival de Budapest, la Filarmónica de Tokio, la Filarmónica de San Petersburgo y la Kremerata Baltica, con las que ha actuado en más de 40 países diferentes.