En 1996, el legendario guitarrista de blues Ry Cooder viajó a Cuba con el productor de músicas del mundo Nick Gold para grabar con dos músicos africanos. Cuando los músicos no consiguieron entrar en el país, Cooder fue en busca de los grandes músicos de jazz cubanos de las décadas de 1940 y 1950 de los que se había enamorado por primera vez al visitar los barrios cubanos de Nueva York. Con el director Wim Wenders documentando el viaje -y convirtiéndolo más tarde en una película de gran éxito-, Cooder reunió a Ibrahim Ferrer, Rubén González, Omara Portuondo y un montón de estrellas de la vieja escuela de La Habana que habían desaparecido de la vista del público tras la Revolución Cubana de 1959. El álbum resultante, grabado en seis días, dio una nueva vida a los artistas olvidados y capturó el espíritu perdurable y el romanticismo de la "edad de oro" de la que surgieron la salsa, el chachachá y la rumba. El álbum vendió más de cinco millones de copias, ganó un premio Grammy y provocó un enorme resurgimiento de la música tradicional latinoamericana en todo el mundo.