Para la mayoría de los aficionados a la música, The Residents son un cuarteto vestido de frac con la cara enmascarada por globos oculares. Pero más allá de la imagen, la banda de San Francisco es una de las más originales e innovadoras de la historia del rock. Formados en 1966, pero surgidos en plena ola no-wave a finales de la década siguiente, The Residents dieron rienda suelta a un estilo único que coqueteaba con el jazz, la música electrónica, la clásica y el easy listening. Este crisol de culturas, que incluye una visión satírica de la sociedad estadounidense y varios ambiciosos proyectos multimedia, se deleita secuestrando todas las referencias y ha producido unos cincuenta álbumes iconoclastas, heterogéneos, conceptuales y desenfrenados. Algunos de ellos, como The Third Reich'N'Roll (1976), Eskimo and Commercial Album (1979), Mark of the Mole (1981), Freak Show (1990) y Gingerbread Man (1994), ya forman parte del patrimonio de la música estadounidense de vanguardia. En 2017, cuatro años después de Mush-Room, la banda de músicos anónimos produjo un nuevo álbum titulado The Ghost of Hope.