Mamie Smith era sólo una niña cuando empezó su carrera artística como bailarina en la compañía Four Mitchells. Unos años más tarde, participó en la vida nocturna de Nueva York, esta vez como cantante. Además de las revistas que llevaron la cultura afroamericana a las salas de conciertos, Mamie Smith también hizo historia en el jazz con una sesión que dio lugar al primer álbum de blues vocal grabado a principios de los años veinte. Ese mismo año, respaldada por Perry Bradford, dio al blues sus primeros grandes éxitos discográficos. La primera gran dama del blues grabó con Sidney Bechet, Clarence Williams, Buddy Christian, Willie Smith y Andy Kirk, entre otros. Tras numerosos éxitos musicales en los años 20 y 30, y varias apariciones en el cine, Mamie Smith se vio afectada por problemas de salud y financieros a principios de los años 40. Después de algunos conciertos prestigiosos, murió. Tras algunos conciertos de prestigio, murió en 1946, dejando tras de sí un legado fundamental que serviría de modelo a la mayoría de las grandes cantantes de blues que la siguieron.